
Y usted ha recibido el llamado divino y ha pasado a través del período de
entrenamiento y discipulado. Una fuerte unción es obvia en su vida y es tiempo
para que sea enviado al campo de la gran cosecha. ¡Oh día que tan feliz ¡Es un
bonito día en el vecindario. Es lo que usted ha esperado por todos estos años.
Entonces con gran gozo y celo ferviente corres hacia tu llamado para lograr lo
que sabes en tu corazón, es el plan de Dios para tu vida y tu ministerio.
Sin embargo, las cosas no salen de acuerdo al plan. Usted tiene la primera
reunión y las multitudes no aparecen. Alguien trae a la persona más enferma en
la ciudad para oración y la persona sale peor. Recibes una llamada telefónica de
un líder religioso de la comunidad preguntando, “¿Con qué autoridad vienes a
nuestra ciudad?” Leyes de Zona de la ciudad no te permiten ocupar el edificio de
la carretera más ocupada, y te ves forzado a conformarte con la pequeña tienda
en la parte trasera de–bien ya tu sabes. La semana siguiente, La semana
siguiente,
el carro de un visitante es robado durante el servicio y la congregación es
paralizada de miedo. Una señora llama para decir lo tanto que te ama y que
atenderá a la iglesia después que el ministerio sea construido.
Después de una cuidadosa búsqueda de corazón con el Señor usted está seguro de
que es obediente al Espíritu Santo. Meses de trabajo duro pasan y te encuentras
al borde de una catástrofe financiera, todo el tiempo escuchando el eco de
burlones diciendo, “Ustedes los predicadores tienen todo el dinero.” Meses
después, miras a tu pequeño grupo y preguntas a Dios si es posible hacer algo
grande con un puñado de haraposos. En el próximo servicio usted realiza que el
clima espiritual es tan duro como clavos y tus oraciones parecen llegar apenas
al cielo antes de caer, aparentemente sin respuesta.
Durante estos tiempos oscuros te sientes solo y abandonado. Amigos y familia han
hecho todo lo que pueden para ayudar. Nunca pensaste que sería así. Reflexionas
en lo maravilloso que era cuando estabas en tu casa iglesia y trabajando para tu
jefe en un trabajo secular donde las cosas eran arduas pero tenías buenos
beneficios. Estás a punto de darte por vencido. Te preguntas, “¿qué sucedió?” La
respuesta es que has entrado al ministerio y te encuentras en el camino a tu
destino.
No estoy tratando de pintar una nublada imagen del ministerio mundial
maravilloso de Dios. Pero muchas veces la realidad de llenar un llamado divino
ha sido nublado por percepciones falsas acerca del ministerio de tiempo completo.
Mayormente lo que vemos y oímos en la televisión cristiana y la radio es el
fruto de muchos años de arduo trabajo. Vemos el producto de gente que han pasado
ya a través del lugar en que está usted hoy. La realidad es que usted ha entrado
en el primer nivel de su ministerio apostólico. Es lo que yo me refiero como La
Entrada Territorial del Ministerio. Usted ha dejado el nido y es hora de volar.
Tristemente, algunos no pasan del primer nivel cuando se dan por vencidos y
regresan a una vida mundana vacía. “¿Cómo es posible que el verdadero hombre
llamado y ungido fracase?” Fracasan porque no aprendieron cómo vivir a través
del primer nivel de sus ministerios. Las buenas noticias son que lo puedes hacer;
puedes hacer lo que Dios te dijo que hicieras si tienes la vestidura
apropiada.Una de las cosas únicas que he observado a través de los años es que
mucha gente no sabe como vivir espiritualmente en el territorio al cual se les
ha mandado. Déjame explicar cómo Dios me enseñó ésto a mí. Éste es un ejemplo
natural que explicará una verdad espiritual.
En el Sur de La Florida donde el clima natural es soleado y caliente todo el año,
muy raramente necesitamos chaquetas aun durante el invierno. Un Febrero, una
conferencia de pastores y líderes fué llevada a cabo en Suecia. Yo quería mucho
atender y para mi gran gozo una hermana compró dos pasajes de avión de manera
que mi esposa y yo pudiéramos ir. Así que vestidos en el clásico atuendo de
estilo americano de blue jeans, zapatos tenis y camiseta, Rhonda y yo abordamos
el avión desde el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale en ruta hacia
Suecia. Sí, sabíamos que estaría frío y por supuesto nosotros traíamos chaquetas
apropiadas para el invierno de Florida del Sur.
Nunca antes habíamos estado en Suecia, yo estaba ansioso de llegar y escuchar a
los grandes hombres de Dios y hacer amistades con gente del otro lado del Océano
Atlántico. Nunca olvidaré la salida del aeropuerto ese día de Febrero. Fuí
recibido con un clima absolutamente frisado. Había hielo y nieve por todos lados.
En segundos, me di cuenta de que mis ropas de Florida aunque fueran de estilo
deportivo, eran una mala opción para el invierno de Suecia. Creí que mis oídos y
nariz se caían completamente de mi cabeza. Era increíble.
“Suecia es un lindo país pero cómo puede la gente vivir allí?” Me pregunté a mi
mismo ¿cómo sería vivir en tu friser? Entonces se levantó un viento y empezó a
nevar tanto que no se podía ver a diez pies de distancia. Rhonda y yo nos
agachamos entrando a un restaurante chino y ordenamos un jarrón de té oolong.
Después del cambio de dinero, un jarrón de té en esa ciudad nos costó alrededor
de veinte dólares Americanos. La lección fué clara: vestirte mal en Suecia te
puede costar mucho dinero. Vaya, aprendí una rápida lección en cómo vestir en
climas naturales. Antes de salir de la Florida me sentía y vestía bien; estaba
confortable y vestido apropiadamente para el clima del Sur de la Florida. Pero
cuando llegué a Suecia, rápidamente descubrí que mis ropas no me permitirían
sobrevivir en Suecia.
Con esa lección aprendida, Rhonda y yo compramos alguna ropa que nos permitió
soportar el clima de Suecia en esta corta visita. Atendimos la conferencia y
fuimos completamente bendecidos, refrescados y listos para continuar. Éste es un
ejemplo natural que explica una verdad espiritual. Así como te debes vestir para
un clima de la vida real, te debes vestir para un clima espiritual. Después de
vivir en Florida del Sur por muchos años he visto dones ministeriales ir y venir.
Buena gente viene y empieza ministerios, continúan por cerca de un año y después
empacan y se regresan a cualquiera parte. Para mí, es algo triste. Podemos usar
tantos trabajadores como podamos conseguir. El problema es que los dones
ministeriales tratan con frecuencia de hacer trabajar cosas que han visto
funcionar en otras áreas, en Florida.
Sin embargo, ministerios deben vestirse de acuerdo al clima espiritual al cual
han sido enviados. Lo que trabajó en Tulsa o Irvine puede que no trabaje en el
territorio al que Dios te está mandando. Puede que tengas que vestirte
diferentemente. Lo que funcionó en Pensacola, Toronto o Uppsala puede no
funcionar en el territorio que Dios te mandó a ti. Pregúntate dos preguntas. ¿Estás
vestido apropiadamente para la ciudad en la cual estás ministrando? ¿Estás
vestido para la apropiada estación? Si la respuesta es sí, estás listo para
lograr tu llamado divino. Pero si es no, cambia tus vestiduras. El primer nivel
de un ministerio es un tiempo excitante. Es durante éste nivel que tu llamado es
asegurado y que un agarre apostólico es concebido. Anímate, estás en el camino
correcto hacia tu destino.
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