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Entrando A Lo Apostólico Nivel Uno: La Entrada Territorial

Por: Jonas Clark

Y usted ha recibido el llamado divino y ha pasado a través del período de entrenamiento y discipulado. Una fuerte unción es obvia en su vida y es tiempo para que sea enviado al campo de la gran cosecha. ¡Oh día que tan feliz ¡Es un bonito día en el vecindario. Es lo que usted ha esperado por todos estos años. Entonces con gran gozo y celo ferviente corres hacia tu llamado para lograr lo que sabes en tu corazón, es el plan de Dios para tu vida y tu ministerio.

Sin embargo, las cosas no salen de acuerdo al plan. Usted tiene la primera reunión y las multitudes no aparecen. Alguien trae a la persona más enferma en la ciudad para oración y la persona sale peor. Recibes una llamada telefónica de un líder religioso de la comunidad preguntando, “¿Con qué autoridad vienes a nuestra ciudad?” Leyes de Zona de la ciudad no te permiten ocupar el edificio de la carretera más ocupada, y te ves forzado a conformarte con la pequeña tienda en la parte trasera de–bien ya tu sabes. La semana siguiente, La semana siguiente,

el carro de un visitante es robado durante el servicio y la congregación es paralizada de miedo. Una señora llama para decir lo tanto que te ama y que atenderá a la iglesia después que el ministerio sea construido.

Después de una cuidadosa búsqueda de corazón con el Señor usted está seguro de que es obediente al Espíritu Santo. Meses de trabajo duro pasan y te encuentras al borde de una catástrofe financiera, todo el tiempo escuchando el eco de burlones diciendo, “Ustedes los predicadores tienen todo el dinero.” Meses después, miras a tu pequeño grupo y preguntas a Dios si es posible hacer algo grande con un puñado de haraposos. En el próximo servicio usted realiza que el clima espiritual es tan duro como clavos y tus oraciones parecen llegar apenas al cielo antes de caer, aparentemente sin respuesta.
Durante estos tiempos oscuros te sientes solo y abandonado. Amigos y familia han hecho todo lo que pueden para ayudar. Nunca pensaste que sería así. Reflexionas en lo maravilloso que era cuando estabas en tu casa iglesia y trabajando para tu jefe en un trabajo secular donde las cosas eran arduas pero tenías buenos beneficios. Estás a punto de darte por vencido. Te preguntas, “¿qué sucedió?” La respuesta es que has entrado al ministerio y te encuentras en el camino a tu destino.

No estoy tratando de pintar una nublada imagen del ministerio mundial maravilloso de Dios. Pero muchas veces la realidad de llenar un llamado divino ha sido nublado por percepciones falsas acerca del ministerio de tiempo completo. Mayormente lo que vemos y oímos en la televisión cristiana y la radio es el fruto de muchos años de arduo trabajo. Vemos el producto de gente que han pasado ya a través del lugar en que está usted hoy. La realidad es que usted ha entrado en el primer nivel de su ministerio apostólico. Es lo que yo me refiero como La Entrada Territorial del Ministerio. Usted ha dejado el nido y es hora de volar.

Tristemente, algunos no pasan del primer nivel cuando se dan por vencidos y regresan a una vida mundana vacía. “¿Cómo es posible que el verdadero hombre llamado y ungido fracase?” Fracasan porque no aprendieron cómo vivir a través del primer nivel de sus ministerios. Las buenas noticias son que lo puedes hacer; puedes hacer lo que Dios te dijo que hicieras si tienes la vestidura apropiada.Una de las cosas únicas que he observado a través de los años es que mucha gente no sabe como vivir espiritualmente en el territorio al cual se les ha mandado. Déjame explicar cómo Dios me enseñó ésto a mí. Éste es un ejemplo natural que explicará una verdad espiritual.

En el Sur de La Florida donde el clima natural es soleado y caliente todo el año, muy raramente necesitamos chaquetas aun durante el invierno. Un Febrero, una conferencia de pastores y líderes fué llevada a cabo en Suecia. Yo quería mucho atender y para mi gran gozo una hermana compró dos pasajes de avión de manera que mi esposa y yo pudiéramos ir. Así que vestidos en el clásico atuendo de estilo americano de blue jeans, zapatos tenis y camiseta, Rhonda y yo abordamos el avión desde el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale en ruta hacia Suecia. Sí, sabíamos que estaría frío y por supuesto nosotros traíamos chaquetas apropiadas para el invierno de Florida del Sur.

Nunca antes habíamos estado en Suecia, yo estaba ansioso de llegar y escuchar a los grandes hombres de Dios y hacer amistades con gente del otro lado del Océano Atlántico. Nunca olvidaré la salida del aeropuerto ese día de Febrero. Fuí recibido con un clima absolutamente frisado. Había hielo y nieve por todos lados. En segundos, me di cuenta de que mis ropas de Florida aunque fueran de estilo deportivo, eran una mala opción para el invierno de Suecia. Creí que mis oídos y nariz se caían completamente de mi cabeza. Era increíble.

“Suecia es un lindo país pero cómo puede la gente vivir allí?” Me pregunté a mi mismo ¿cómo sería vivir en tu friser? Entonces se levantó un viento y empezó a nevar tanto que no se podía ver a diez pies de distancia. Rhonda y yo nos agachamos entrando a un restaurante chino y ordenamos un jarrón de té oolong. Después del cambio de dinero, un jarrón de té en esa ciudad nos costó alrededor de veinte dólares Americanos. La lección fué clara: vestirte mal en Suecia te puede costar mucho dinero. Vaya, aprendí una rápida lección en cómo vestir en climas naturales. Antes de salir de la Florida me sentía y vestía bien; estaba confortable y vestido apropiadamente para el clima del Sur de la Florida. Pero cuando llegué a Suecia, rápidamente descubrí que mis ropas no me permitirían sobrevivir en Suecia.

Con esa lección aprendida, Rhonda y yo compramos alguna ropa que nos permitió soportar el clima de Suecia en esta corta visita. Atendimos la conferencia y fuimos completamente bendecidos, refrescados y listos para continuar. Éste es un ejemplo natural que explica una verdad espiritual. Así como te debes vestir para un clima de la vida real, te debes vestir para un clima espiritual. Después de vivir en Florida del Sur por muchos años he visto dones ministeriales ir y venir. Buena gente viene y empieza ministerios, continúan por cerca de un año y después empacan y se regresan a cualquiera parte. Para mí, es algo triste. Podemos usar tantos trabajadores como podamos conseguir. El problema es que los dones ministeriales tratan con frecuencia de hacer trabajar cosas que han visto funcionar en otras áreas, en Florida.

Sin embargo, ministerios deben vestirse de acuerdo al clima espiritual al cual han sido enviados. Lo que trabajó en Tulsa o Irvine puede que no trabaje en el territorio al que Dios te está mandando. Puede que tengas que vestirte diferentemente. Lo que funcionó en Pensacola, Toronto o Uppsala puede no funcionar en el territorio que Dios te mandó a ti. Pregúntate dos preguntas. ¿Estás vestido apropiadamente para la ciudad en la cual estás ministrando? ¿Estás vestido para la apropiada estación? Si la respuesta es sí, estás listo para lograr tu llamado divino. Pero si es no, cambia tus vestiduras. El primer nivel de un ministerio es un tiempo excitante. Es durante éste nivel que tu llamado es asegurado y que un agarre apostólico es concebido. Anímate, estás en el camino correcto hacia tu destino.

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