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Viviendo La Vida Apostólica Luchando Y Ganando La Buena Batalla De Fe.

Por Jonas Clark

Lo apostólico no es solamente un movimiento. Es un estilo de vida. Para vivir la vida apostólica, uno tiene que pelear la buena batalla de fe día tras día, colaborando con Cristo para construir su Iglesia.

Preguntaras, “¿Tengo que luchar para ser apostólico?” Si, porque el concepto apostólico de ministerio es invadir y ocupar. Pero Jesús nos asegura que las puertas del infierno no prevalecerán. . Esto quiere decir que ganamos. Y cuando ganamos, obtenemos el botín. La pregunta verdadera, es, como ganar las batallas cotidianas. La respuesta corta es sumisión, fe, oración ferviente y aguanto.

Batallando para ganar, demanda sumisión a Dios y resistencia al Diablo. Santiago, el apóstol de la fe práctica, nos asegura que esto hará huir al Diablo. Batallando puede ser tan simple como caminar por fe y no por vista. Santiago también nos dice que las oraciones fervientes eficaces de un hombre justo hacen disponible el Poder de Dios. Oraciones llenas de fe y apasionadas, tienen un sonido militante, lleno de confianza en el Señor como nuestra bandera de Victoria.

Muchos me han dicho que sienten a menudo una resistencia espiritual cuando oran. “¿Que haremos?” Usted pregunta. ¡Confronta la resistencia espiritual con aun más fervor! Esa resistencia refuerza a su hombre interior cuando usted aprieta, contienda, resiste y lucha. El apóstol Pablo no enseño a la Iglesia capitana de Efesios los principios de la guerra espiritual para nada. Él sabía la intensidad de la lucha con principados y poderes. La gente apostólica aprende rápidamente que requiere un cuerpo unificado de creyentes para influenciar un territorio. Así que, si usted se siente opreso del enemigo, busque protección. Aliste un soldado compañero del ejército de Dios para orar con usted. Uno puede poner a mil al vuelo, pero dos pueden poner 10,000 al vuelo.

No podemos dar el lujo de ignorar la oposición espiritual en nuestras vidas diarias. Debemos estar listos para batallar para que no nos cansemos de hacer el bien, sabiendo que en el tiempo debido cosecharemos si no desmayamos. No obstante, en el calor de la batalla cotidiana comenzamos a veces a sentirnos cansados. ¿Pudiera ser el cansancio, el resultado de una resistencia espiritual a nuestra fe? Muchas veces se siente el cansancio largo tiempo después de que las primeras oraciones fueron lanzadas. De cierto, la resistencia espiritual más intensa viene entre el tiempo que uno esta parando firme en la fe y un poco antes de que la victoria se realice. Usted obtiene el botín cuando usted dura más tiempo que el enemigo.

Durar mas tiempo que el enemigo significa pelear la buena batalla de fe. Los creyentes apostólicos, o también cualquier cristiano, no pueden hacer nada para Dios sin enfrentar oposición espiritual a la fe. Por ejemplo, Nehemías, un hombre apostólico a quien Dios le dio una visión para hacer algo grande; cuando él se lanzo en fe para realizar la visión, sufrió persecución y oposición. Pero él no se dio por vencido; día tras día lucho, creyó, apretó y aguanto - y con éxito reconstruyo la pared. Los creyentes apostólicos de hoy en día deben seguir en los pasos de Nehemías si vamos a construir la Iglesia de Jesús.

Los creyentes apostólicos muchas veces son acusados de ser demasiado fervientes, demasiado valientes, demasiado militantes, demasiado en todo, excepto tibios. La verdad es que estamos en una guerra espiritual y Satanás no va a soltar las almas perdidas del mundo sin una batalla. Cuando emprendamos guerra contra nuestra oposición espiritual a través de creer a Dios y hacer lo que Él dice, cuando Él dice y como Él dice, siempre ganaremos la batalla.

Pablo dijo a Timoteo que sufre penalidades como buen soldado y nosotros haríamos bien en tomar el mismo consejo hoy. Anímese, la escritura declara que ninguna arma formada contra usted puede prosperar. Sí, hay épocas en que nos sentimos cansados. Hay épocas en que deseamos que la montaña fuera quitada sin ningún esfuerzo nuestro. Hay épocas en que nos preguntamos porque tenemos que luchar tan difícilmente para ser apostólicos. Cuando esa pregunta se presenta a su corazón, recuerde lo que dijo Jesús a sus discípulos; “ordénale a la montaña y se moverá.”

Cuando problemas vienen a su camino: ¿La montaña moverá su fe o su fe moverá la montaña? Sí, tenemos que pelear la buena batalla de fe. Sí, habrá tribulación en el proceso. Pero Jesús, nuestro Apóstol Principal, nos exhorta a confiad y ser animados porque Él ha vencido al mundo. Nosotros también, somos vencedores victoriosos en Él.


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