
Nuestro reinado siempre fue el propósito original de Dios – y El no ha cambiado
de idea. Desde el momento que Adán perdió su reinado y fue expulsado del Jardín
de Edén, Dios ha estado trabajando en todas las cosas según el consejo de su
voluntad – para restaurar todo lo que se encuentra dentro de este mundo y a este
mundo a si mismo.
Lucas graba el plan de Dios en Hechos 3:19-21: “19 Por tanto, arrepentíos y
convertíos para que sean borrados vuestros pecados; de modo que de la presencia
del Señor vengan tiempos de refrigerio 20 y que él envíe al Cristo, a Jesús,
quien os fue previamente designado. 21 A él, además, el cielo le debía recibir
hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de las cuales habló
Dios por boca de sus santos profetas desde tiempos antiguos.”
Restauración significa restaurar al dueño legítimo, algo que se le ha quitado,
perdido o robado. La palabra “restitución” en esta escritura viene de la palabra
Griega apocatástasis, que quiere decir “ volver a poner la tierra en su estado
perfecto antes de la caída.” Por miles de anos, Dios ha estado trabajando en la
restauración de la tierra ha su estado perfecto y la restauración del reinado
del hombre.
En el principio, sabemos que Dios creo a Adán en su propia imagen, en Su
semejanza y naturaleza (Génesis 1:26). La Palabra dice en Génesis 2:7: “Entonces
Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de
vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente”– para que tenga comunión con Dios
y tenga dominio sobre la tierra.
En su creación original Adán era perfecto. El vivía en su espíritu. El tenía
comunión con Dios en su espíritu. El estaba conectado a Dios por medio de su
espíritu. El les dio nombres a los animales en su espíritu. El cuidaba el jardín
en su espíritu. El ejercía su reinado o dominio sobre la tierra en su espíritu.
Las escrituras nos dicen que Dios puso Adán en el Jardín de Edén para cultivar y
cuidarlo. Además Dios mando a Adán en Génesis 2:16-17: “Puedes comer de todos
los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no
comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás.” Esta claro que
Adán no murió de inmediato cuando comió de la fruta. El vivió y llego a cumplir
930 anos de edad. Dios se estaba refiriendo a una muerte espiritual.
Un tiempo después de la conversación entre Adán y Dios, leemos el testimonio de
la serpiente engañando a Eva. Esa antigua serpiente le dijo a Eva que la razón
por cual Dios no quería que ella comiera del árbol del conocimiento del bien y
del mal era porque sus ojos serian abiertos y ella seria como Dios (Génesis
3:5). La realidad es que Adán y Eva ya eran como Dios. Ellos fueron creados con
la misma naturaleza de Dios, en la imagen de Dios, y se les fue dado dominio
sobre la tierra por Dios.
Todos sabemos la triste conclusión, Eva comió y Adán también. El pecado entro en
la tierra y el espíritu de Adán murió “porque la paga del pecado es muerte” (Romanos
6:23).
La desobediencia de Adán causo una rotura en la comunión entre su espíritu y el
Espíritu de Dios. Adán y Eva comenzaron a vivir de su alma en ves de su espíritu.
(Tu alma es tu mente, voluntad, intelecto, razonamiento, imaginaciones y
emociones.) Fueron dirigidos por sus cinco sentidos – tacto, oído, vista, olor y
gusto- en ves de por su espíritu. Antes de la caída ellos simplemente sabían lo
que necesitaban saber. Ellos podían sacar cualquier conocimiento que necesitaban
directamente del Espíritu de Dios. Su caída fue el inicio de la educación del
alma.
Cuando Dios entro en el jardín a tener comunión con Adán, el oyó la voz del
Señor y trato de esconderse entre los árboles. Dios llamo a Adán, y pregunto
“¿Dónde estás tú? El respondió: – Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque
estaba desnudo. Por eso
me escondí.” (Gen 3:9-10). Estamos claro, que Dios sabia adonde Adán estaba todo
este tiempo. Dios lo sabe todo. El no le pregunto porque no sabía adonde estaba
Adán. Dios sabia a donde Adán estaba físicamente pero El no podía encontrar Adán
en Su Espíritu. Por primera vez Adán no estaba conectado a Dios por su espíritu.
Desde ese momento en adelante, Dios determino restaurar a la humanidad a Si
mismo. Casi puedo oír a Dios diciendo, “Adán te vengo a buscar!” Para poder
cumplir esto según el consejo de Su voluntad, Dios tuvo que enviar al segundo
Adán, el Señor Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Lo que tenemos que entender aquí es que Adán no cayó del cielo. El cayó de la
gracia. Nuestro destino final como creyentes nacido de nuevo no es el cielo,
sino la Tierra. Aun el rapto solo nos lleva al cielo por un corto tiempo.
Eventualmente volveremos a esta Tierra para gobernar y reinar con Cristo. No es
que necesitamos cuerpos resucitados incorruptibles para vivir en el cielo. Lo
necesitamos para la vida en la Tierra.
Adán no entendió su propósito. El no entender nuestro propósito es la fundación
para todo fracaso. El plan de Dios original para el hombre siempre ha sido tener
comunión con El. Nosotros fuimos creados desde el principio para tomar dominio
sobre la Tierra que Dios ha creado. Nosotros nunca podremos ver nuestro
propósito original
restaurado hasta que primero hallamos nacido de nuevo y posteriormente
aprendamos a vivir de nuestro espíritu nacido de nuevo.
Las escrituras dicen que el Espíritu Santo es nuestro Maestro que nos guía y
enseña en toda verdad. El es el que esta activamente involucrado en la
restitución de todas las cosas. Amigo, la vida dirigida por el Espíritu “es” la
repuesta para poder caminar en su reinado. El apóstol Pedro dijo que somos un
“real sacerdocio” (1 Pedro 2:9). Jesús dijo, “a vuestro Padre le ha placido
daros el reino” (Lucas 12:32). Las escrituras declaran, “Pues la creación aguarda
con ardiente anhelo la manifestación de los hijos de Dios” (Romanos 8:19).
Como podremos manifestarnos como hijos? Ejerciendo nuestra autoridad de reinado
como creyentes y caminar en las verdades bíblicas restauradas en nuestra
generación. Cada movimiento en la historia ha resultado de alguna manera
restaurando la verdad para el Cuerpo de Cristo. Después de la resurrección de
Jesús, espíritus religiosos atacaron la Iglesia y decaímos en la Época Oscura.
Con todo esto, la semilla del Reino de Dios ya había sido plantada y estaba
destinada a crecer mayor que todo (Marcos 4:31-32).
Considere esto. Tomo más de 2,000 años para que la Iglesia fuera preparada para
la restauración de la verdad del reinado de cada creyente. Que es lo que haremos
con esta revelación? Reinado, el propósito original, depende de nosotros.
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