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Entrando A La Mentalidad Del Reino
Por: Apostol David Coker

Es
el momento de dejar de pensar como simples Cristianos y empezar a pensar como
los reyes que Cristo nos convocó a ser.
¿Piensa de la misma manera hoy que pensaba ayer? La meta de Dios es cambiar
nuestra forma de pensar de revelación en revelación mientras nos lleva a nuevos
niveles en El. Cuando obtenemos una revelación que nos impulsa hacia un nuevo
nivel, construimos en las bases de esa revelación. Entonces Dios nos brinda más
revelaciones.
En este momento, Dios está revelando propósito, identidad y Su Reino. En
realidad no son nuevas revelaciones. Jesús predicaba el mismo mensaje en Sus
días. De hecho, el primer mensaje que Jesús enseñó luego de su bautismo y unción
fue “Arrepiéntanse, el Reino de los Cielos está cerca” (Mateo 4:17). Y en Lucas
16:16 Jesús declara, “Cambien su forma de pensar. La ley y los profetas eran
hasta Juan; desde entonces el Reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan
por entrar en él.”
Jesús anunció un nuevo orden. Declaró un nuevo foco. El hombre ya no tenía que
intentar alcanzar a la ley y los profetas. El nuevo objetivo era entrar en el
Reino de Dios. Ese sigue siendo nuestro objetivo hoy en día. Entrar en el Reino,
sin embargo, va más allá de volver a nacer. Al igual que alguien puede ser
ciudadano de un país y no conseguir entender o vivir en la totalidad de su
ciudadanía, también puede ser creyente sin una revelación del dominio, autoridad
y gobierno del Reino.
Democracias versus reinos: La mayoría de nosotros encuentra difícil entender la
mentalidad del Reino porque vivimos en una sociedad democrática. Luchamos con la
imagen de nuestra próspera y democrática nación. A nuestras mentes se les
dificulta aceptar que una democracia no es la primera opción de gobierno de Dios.
Dios no le dio vida a la democracia. Los filósofos griegos le dieron vida a la
forma de gobierno de la democracia. Los hombres pueden debatir sobre un tema,
por ejemplo, obtener un voto mayoritario de acuerdo y aún así violar las
Escrituras. La legislación del aborto así lo demuestra. La democracia sólo
funciona cuando la rectitud prevalece en una nación. Por lo tanto, el
pensamiento democrático (el acuerdo de la mayoría) puede convertirse en un
obstáculo para el pensamiento del Reino. Pensemos un poco más sobre esto.
No es de sorprenderse entonces que hayamos mezclado la democracia en el gobierno
de la Iglesia. Sin embargo, Dios nunca tuvo la intención de que Su Voluntad
fuera reemplazada por la voluntad y el gobierno de los hombres. “¡Arrepiéntanse!”
resuena a través de la historia, y le grita a la Iglesia de hoy. Si vamos a
establecer el gobierno de Dios en la Tierra, debemos de cambiar nuestra forma de
pensar. Debemos planificar un nuevo camino y cambiar nuestra dirección.
Dios necesita gente en esta Tierra que represente Su gobierno. Dios siempre
inicia Su trabajo con un hombre. Cuando comenzó la raza humana, la comenzó con
un hombre. Creó a un hombre del polvo de la tierra. Nunca más volvió a la tierra
para volver a crear. Cuando creó a la mujer, la creó a partir del hombre, Su
recipiente de tierra, no de la Tierra en sí misma.
Embajadores de los Cielos: Desde Su creación, Dios ha mirado a los hombres para
cumplir Su plan y propósito en la Tierra. Cuando el propósito de Dios estuvo en
peligro debido a que la raza humana era perversa, Dios habló con un hombre,
Noel, para brindarle la salvación. Cuando llevó a Israel fuera de Egipto,
escogió a un hombre Moisés, para que llevara a Su gente. Llevó a cabo Su pacto
con un hombre, Abraham, para poder llevar a Su hijo, Jesús, a la Tierra. A
través de un hombre, Jesucristo, Dios brindó la restauración de todas las cosas
hacia El mismo. Nosotros, como la Iglesia, estamos en Cristo. Nosotros somos los
hombres de Dios en la Tierra de hoy.
Jesús dijo que Su Reino no era de este mundo. Pablo dijo que somos ciudadanos de
los cielos. En 2 Corintios 5 Pablo nos llama “embajadores de Cristo.”
Embajadores son aquellos elegidos y enviados por su gobierno a representar a
dicho gobierno en otra nación. Como embajadores de Cristo, representamos el
Reino y el gobierno de Dios aquí en la Tierra. Como representantes del Reino, ya
no podemos seguir pensando democráticamente.
Cuando entendemos el pensamiento del Reino, entendemos que servimos a un Rey. La
voluntad y el propósito del rey son la prioridad de cualquier reino. El rey
determina las decisiones y acciones de su reino. Jesús es el Rey de reyes.
Debemos de parar de pensar como Cristianos y comenzar a pensar como los reyes
que Cristo nos convocó a ser.
Una expresión del Reino: Cuando Jesús vino a la Tierra, no comenzó una religión
o una denominación. Ni siquiera nos llamó Cristianos. Los creyentes fueron
llamados Cristianos por primera vez por los paganos en Antioquia. Por lo tanto,
“Cristianos” es un nombre religioso otorgado a nosotros porque seguimos a Cristo,
igual que Budistas es el nombre que se refiere a los seguidores de Buda.
Lamentablemente, la Cristiandad se encuentra en serio peligro de convertirse en
un evangelio centrado en el hombre, orientado hacia el hombre, creado por el
hombre para el hombre – una democracia. Al contrario que algunos de los
ministros de hoy en día, Jesús nunca predicó sobre la curación, la prosperidad,
el éxito, o cualquiera de las otras cosas que se centran en el hombre y su
bienestar. Jesús predicó sobre el Reino, el Rey y el propósito del Rey.
Jesús demostró la curación y la prosperidad como una expresión de la voluntad y
el propósito de Dios. Cuando Jesús necesitó dinero para pagar Sus impuestos,
entendió que El tenía dominio sobre la Tierra, así que El envió a Su discípulo
para obtener el dinero de la boca del pez. Dios nos quiere curados, no sólo para
que nos sintamos bien, sino para permitirnos cumplir Su propósito en la Tierra.
Quiere que prosperemos para que podamos fundar Su Reino. Quiere que tengamos
éxito para así reflejar Su gloria y bendiciones a los demás.
Propósitos Ungidos: La Iglesia ha fracasado al abrazar la supremacía de la
voluntad y el propósito de Dios. En cambio, somos egocéntricos. Colocamos
nuestro bienestar por encima de los planes y el propósito de Dios. Sin una
mentalidad de Reino, deseamos las “cosas de Dios” más que la “voluntad de Dios.”
Reemplazamos Su propósito superior con nuestra meta personal de obtener Sus
bendiciones y beneficios.
En Génesis 1:28 dice, “Dios los bendijo.” ¿Por qué los bendijo? Dios los bendijo
para cumplir con Su propósito y para que dieran frutos y se multiplicaran. Dios
no bendice y unge a las personas. El bendice y unge propósitos. Dios no tiene
motivos para ungir o bendecirnos si no vamos a servir a Su propósito.
Siempre debemos poner el plan y propósito de Dios primero en nuestras vidas.
Nuestras relaciones, nuestros negocios y nuestros ministerios no son para
nuestro propio beneficio. Dios no nos llamó a ser millonarios ni ministros
exitosos. Nos llamó a ser discípulos. Los discípulos de Jesús renunciaron a la
dependencia de sus trabajos y negocios y persiguieron el Reino.
Revelaciones del Reino: Dios está educando a la gente en la que puede delegar la
autoridad del Reino. Como creyentes debemos establecer el dominio del Reino de
Dios. Debemos educar sobre y representar la voluntad y el propósito del gobierno
de Dios. Como embajadores del Reino de Dios, tenemos todo lo que necesitamos
para establecer Su gobierno en la tierra.
Una vez que entendemos que somos embajadores de Cristo, entendemos que cuando
alguien se mete con nosotros, se están metiendo con nuestro gobierno. No es una
cuestión de que tan fuerte somos; es una cuestión de que tan fuerte es nuestro
gobierno. A donde vayamos, el Reino de Dios va con nosotros. Como embajadores
del Reino de Dios, somos responsables de servir la causa del Reino hasta el
punto de sacrificar nuestras vidas por el.
Las revelaciones que hemos recibido en el pasado sirven para prepararnos para la
revelación del Reino. No debemos abandonar lo que hemos aprendido. De forma de
cumplir con nuestra tarea de establecer el Reino, debemos cambiar la forma en
que pensamos. Una nueva forma de pensar nos ayudará a llevar el orden de Dios y
a establecer por completo Su Reino en la Tierra tal cual es en el cielo.
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